Desde la delegación de la comisión de economía del @congreso hemos trasladado la posición española en la Reunión global de la OCDE:
✅ Defendiendo +productividad, + industria, + innovación, +transición energética y + autonomía estratégica europea.
Y esto significa entender que la transición energética no es un coste añadido, sino una oportunidad para ganar competitividad, reforzar nuestra base productiva y depender menos de mercados energéticos tensionados.
Este debate se celebra en un momento de gran tensión internacional. Y eso refuerza una idea muy clara: avanzar más deprisa en transición energética no es solo una obligación climática; es también una decisión industrial, económica y estratégica.
Cuanta más electrificación limpia, más renovables, más almacenamiento, más redes, más interconexiones y más capacidad tecnológica propia tengamos, menos vulnerables seremos frente a shocks externos y más autonomía estratégica tendremos.
✅ Consideramos que la cuestión de los minerales estratégicos es clave para la transición energética y digital.
Por eso, recientemente el gobierno de España ha aprobado un Plan de Acción para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales 2026-2030, con más de treinta medidas orientadas a reforzar la seguridad de suministro, impulsar la economía circular y desarrollar cadenas de valor industriales vinculadas a tecnologías como las baterías o las energías renovables.
Creemos que el desafío no es solo asegurar el acceso a los recursos, sino hacerlo con sostenibilidad ambiental, beneficio para las comunidades locales y cooperación internacional, ámbitos en los que el trabajo de la OCDE resulta especialmente valioso.
✅ España afronta el cambio demográfico con un principio claro: garantizar pensiones suficientes y, a la vez, asegurar su sostenibilidad con medidas evaluables y equitativas entre generaciones.
Primero: suficiencia y confianza.
España ha reforzado la revalorización de las pensiones con el IPC medio del año anterior y, si el IPC fuese negativo, sin recortes nominales. Esta regla protege poder adquisitivo, sostiene estabilidad en los hogares y preserva un elemento esencial: la confianza intergeneracional.
Segundo: sostenibilidad con progresividad y reglas.
España ha reforzado el sistema por el lado de los ingresos. Destacamos el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), de carácter finalista y con senda creciente —por ejemplo, 0,90 en 2026 y 1,20 en 2029—, junto con medidas en la parte alta del sistema como la cotización de solidaridad por encima de la base máxima y la actualización de bases máximas.
Y lo más relevante en términos de credibilidad: España ha incorporado un marco de evaluación independiente. En su primer examen de la regla de gasto, la AIReF constata el cumplimiento, estimando un gasto neto medio en pensiones del 13,2% del PIB, por debajo del umbral del 13,3%. Al mismo tiempo, la AIReF advierte —con razón— que el reto demográfico exige una visión fiscal integral y de largo plazo.
Tercero: empleo y calidad del empleo como ancla.
La sostenibilidad no se logra solo con reglas: se logra con más empleo, mejor empleo y bases de cotización más sólidas. España llega a 2026 con afiliación en niveles históricamente altos, en torno a 21,9 millones.
Cerramos con una idea: España defiende reformas que combine protección del poder adquisitivo, refuerzo progresivo de ingresos, evaluación independiente y un mercado laboral dinámico e inclusivo. Ese es el camino para sostener, con rigor y justicia, el pacto entre generaciones.

