26.08.2026 En la diputación permanente he defendido que no existe ninguna urgencia alguna que justifique convocar extraordinariamente la Comisión de economía en el mes de agosto. El vicepresidente primero ya explicó el 8 de julio, a petición propia y en periodo extraordinario, que el Gobierno trabajaba con la Comisión Europea en una adenda técnica para ajustar los hitos pendientes, facilitar su verificación y culminar con éxito el Plan.
Por tanto, ni hay sorpresa, ni ocultación, ni falta de transparencia. Todos lo sabíamos desde julio. Es evidente que el partido popular no busca información nueva; busca otro escenario para alimentar un relato de fracaso que llevan años intentando construir y que los datos y la propia Comisión Europea desmienten.
- Primero dijeron que los fondos no llegarían. Incluso fueron a Bruselas a sembrar dudas sobre España. Los fondos llegaron.
- Después dijeron que España no cumpliría. Desembolso tras desembolso, Europa ha ido certificando el cumplimiento de España.
- Y ahora vuelven a intentarlo con la adenda, justo cuando la Comisión Europea acaba de evaluar positivamente el Plan español modificado.
Hace apenas unos días España recibió 6.234 millones del sexto desembolso. Tras acreditar 338 hitos y objetivos, hemos recibido ya cerca de 78.000 millones. Junto con Italia, estamos entre los países que más recursos han recibido y el ritmo de ejecución se ha acelerado en los dos últimos años.
PP y Vox intentan desacreditar la gestión olvidando que esta es una política profundamente descentralizada. No vale inaugurar con entusiasmo inversiones Next Generation en sus comunidades y ayuntamientos y responsabilizar después exclusivamente al Gobierno de cualquier dificultad de ejecución.
Si los éxitos son compartidos, las responsabilidades también.
Y tampoco pueden confundir modificar con fracasar. Gestionar es también adaptar y reprogramar cuando la realidad lo exige. Lo hacen todas las administraciones y todos los países. El riesgo no está en adaptar el Plan para asegurar su cumplimiento. El riesgo estaría en conocer las dificultades y no hacer nada para corregirlas.
Y si un préstamo deja de ofrecer una ventaja financiera, renunciar a él no es perder fondos: es gestionar responsablemente la deuda.
Resulta, además, paradójico que quienes sembraron dudas sobre estos fondos vengan ahora a preocuparse por cada euro que pueda dejar de recibirse en créditos.
Bienvenidos a la defensa de los fondos europeos. Lástima que esa preocupación no la demostraran cuando España peleaba por conseguirlos o cuando votaron contra decretos necesarios para cumplir hitos.
Lo mismo que ahora, ante la crisis migratoria de los últimos días: mientras el Gobierno trabaja para dar una solución a la situación que vive Ceuta, con un plan de medidas de choque que pasan por reforzar la seguridad, gestionar los retornos y revitalizar la economía de la ciudad autónoma, el PP y Feijóo solo acuden a Ceuta para intentar sacar rédito político de una situación que lo que exige es colaboración entre administraciones y lealtad institucional; propagando la angustia y el miedo, no para ayudar de verdad.
Porque, en el fondo, aquí hay dos maneras de afrontar las dificultades.
La nuestra es proteger y mejorar. La de la derecha, demasiadas veces, consiste en recortar y trasladar “el coste del problema a quien lo padece”.
Feijóo lo dejó claro ante el aumento de las bajas laborales. ¿Su respuesta delante de los empresarios? Que el trabajador enfermo cobre menos.
Nuestra respuesta siempre es otra: refuerzo de los servicios públicos, sanitarios, administrativos, para agilizar diagnósticos, tratamientos, procedimientos.
Es la misma diferencia que vimos ante dos grandes crisis.
Frente a la crisis financiera, la receta, aupada y aplaudida por la derecha, fue austeridad y recortes.
Frente a la pandemia, España contribuyó decisivamente, con el presidente Pedro Sánchez, a impulsar una respuesta europea diferente: protección, inversión y transformación.
De ahí nacieron los fondos Next Generation.
Cinco años después, los resultados están ahí.
- Hay transparencia: miles de convocatorias y decenas de millones de concesiones son accesibles desde una base común de la Intervención General del Estado.
- Hay capilaridad: pymes, personas físicas y entidades sin actividad económica concentran ampliamente la mayor parte de las concesiones, distribuidas por todo el territorio.
- Y hay impacto económico: según Funcas, en 2025 los fondos aportaron entre el 14 y el 19 % del crecimiento medio anual del PIB.
Y tampoco pueden negar el comportamiento diferencial de nuestra economía.
España ha crecido en el segundo trimestre un 2,7 % interanual, más del doble que la zona euro.Tenemos máximos de empleo y más empleo cualificado. Eso también es transformación. Y la renta disponible de los hogares crece. Sí crece: en 2025, la renta real disponible de los hogares españoles aumentó un 1,5 %, frente al 0,8 % de la media de la OCDE.
Reconocer que quedan problemas por resolver no obliga a negar los avances. Ahora lo que toca es aprovechar al máximo los recursos disponibles. Y Eso es lo que pretende la adenda de cierre.
Así que Impacto negativo, ninguno y control parlamentario, todo. Transparencia, toda. Explicaciones, todas las necesarias en el plazo ordinario. Pero urgencias artificiales para alimentar un relato de fracaso que los datos desmienten y que ni siquiera comparte la Comisión Europea, ninguna.
